Integrantes de Garaizarko Matsorriak y Sanfran Korue. Fotos: Pablo Viñas

 

Galdakao acoge el Día Coral de Bizkaia, 49 grupos y casi mil coralistas unen sus voces en un día lluvioso pero soleado.

Iker Ugarte – Lunes, 11 de Junio de 2018 – Actualizado a las 06:00h

Galdakao El de ayer no era un domingo cualquiera en Galdakao. Eran las diez de la mañana y sus calles lucían más pobladas que de normal. No era para menos. Allí se habían citado unas mil voces corales llegadas de todo el territorio. 49 agrupaciones que, al mal tiempo pusieron buena cara, y buenas voces. El municipio vibró con la XXXV edición del Día Coral de Bizkaia. Miles de personas dieron vida a esta jornada en la que entre todos los coros y Bizkaiko Abesbatzen Elkartea demostraron que el movimiento coral está vivito y coleando.

Tal y como dicen desde la federación, cada una de las ediciones sirve para “recordar la tradición y el gusto que este país ha demostrado tener siempre en lo que al canto coral se refiere, y una llamada también a la importancia que el mundo coral debiera tener en los diferentes estamentos sociales y su necesidad de apoyo e impulso”. Y en cierto sentido, así fue. Galdakao se volcó con la cita y, además del coro local Máximo Moreno -organizador este año de la jornada- muchas vecinas y vecinos salieron a disfrutar de este día.

A pesar de que el día comenzó con un sol de justicia, al igual que en la inmortal Singin’ in the rain, los auténticos protagonistas acabaron cantando bajo la lluvia. ¡Y vaya si cantaron! Las primeras en subirse al escenario fueron las voces blancas. Decenas de niñas y niños demostraron que si bien las corales desearían que más jóvenes se animaran a participar en este movimiento, hay cantera para rato, y la hay de calidad.

Sobre las tablas cantaron un repertorio que emocionó y divirtió a partes iguales. Sin desentonar en ninguna nota y al unísono, unieron sus voces en cuatro temas e interpretaron pequeñas coreografías que arrancaron numerosos aplausos y sonrisas por parte de los allí reunidos. Era solo el aperitivo y el menú ya se intuía de sobresaliente. Después, pasaron por el escenario dispuesto en la plaza Iturrondo las voces graves, las voces blancas adultas y las mixtas.

Reunión de corosPara poner el broche de oro a las actuaciones, todas las voces participantes interpretaron un emocionante Agur Jaunak.

Las personas que dan vida a los 49 coros reunidos en Galdakao lo dieron todo -algunos se dejaron la voz- para que la jornada fuera redonda. De la capital vizcaina y de la mano de su directora, Miren Zubieta, llegaron Garaizarko Matsorriak y Sanfran Korue. La primera agrupación con diez años de recorrido y la segunda con dos. Tras las actuaciones, ambas se reunieron antes de la comida popular y entre todos comentaban que se trata de “una jornada especial”.

Entre otros, se habían animado Xabier Agirre y Fernando Iraeta . Ambos acuden normalmente al Día Coral de Bizkaia, y junto con sus compañeros, reconocen que “cuando nos toca cantar solemos aprovechar también para juntarnos”. Zubieta, Agirre e Iraeta comentaban ayer que además de por Bizkaia, “hemos salido a distintos destinos y este año tendremos el placer de recibir a un coro de Suecia, que contactó con nosotros por Internet, para después, el año que viene, viajar allí y cantar”. Tampoco faltaron coros de Eskuinaldea, como Sopelanako Lagun Artean Abesbatza. Su presidente Enrique Ladrón y Mari Carmen Tapia se mostraron encantados tras las actuaciones. “Hemos venido más de treinta desde Sopela y la verdad es que suele ser un día muy especial”. Con un recorrido de 13 años como coro, lo único que les falta es que “la gente joven se anime y nos coja el relevo a los mayores”.

Las integrantes de Zigor Korala (Barakaldo) desembarcaron en Galdakao con la idea clara de “disfrutar y dar lo mejor de nosotras”. Este coro, surgido en 1985 y que cuenta con más mujeres que hombres, lo encabeza su directora Amaia Gómez, que junto con Juan Mari de Bilbao aseguró que “el Día Coral nos da mucha vida y nos sirve para ver que en los pueblos de Bizkaia hay mucha afición a las corales”. Para ellos, “hay que apoyar este día y a las corales de Bizkaia porque es una tradición muy arraigada”.

No podían fallar las corales txikis, y ayer entre otras estuvieron Brioletak Abesbatza, de Amorebieta-Etxano, y Zamudioko Korala Txiki, que demostraron que a ganas no les ganó nadie. Para redondear la jornada, unas 800 personas, entre autoridades, como el alcalde de Galdakao Ibon Uribe y la alcaldesa de Orduña Idoia Aginako y coralistas disfrutaron de una comida popular que cómo no, estuvo amenizada por las cientos de voces casi divinas.

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